Rodar con amigos, es una bendición.
Hace unos días tuve la ocasión y el placer de rodar con amigos. Sí, mis queridos Alberto Mazarro y José Luis Panero. En la parte técnica, un servidor. Y en la logística, la encantadora familia del señor Mazarro.
Decía el genio de Orson Welles allá por 1960 en una célebre entrevista que llevó a cabo el periodista Bernard Braden para la CBC, lo siguiente a tenor de una pregunta sobre la importancia de los amigos en sus rodajes:
No considero que el arte sea lo más importante. Prefiero cualquier otra forma de lealtad en la vida que el arte. Sin duda, la amistad es más importante que el arte.
Y estoy completamente de acuerdo. Obviamente contando con que tus amigos sean actores; es decir, no aplica en caso de meter a amiguetes a interpretar. Ser actor es algo muy serio. Pero dado el caso, tienes amigos y además estos son actores, para mí lo más importante es rodar con amigos. Y sí, coincidiendo 100% con el señor Welles, la verdadera amistad está por encima del arte.

Rodando una secuencia del cortometraje EN BUSCA DE LA VIDA CAÑÓN
En lo que llevamos de mes de junio no ha habido demasiados días de tormenta. Pues bien, el día previsto para rodar la escena en una piscina amaneció como si fuese el mes de marzo. Terrible. Aún así nos empeñamos, hicimos la barbacoa prevista bajo techado y a media tarde, el sol nos dio tregua y logramos rodar una divertida secuencia con estos dos fenómenos del séptimo arte, don Alberto Mazarro y don José Luis Panero, dando vida a dos personajes a los que ya, lo reconozco, adoro: Antonio y Luis José, protagonistas ambos de un par de cortos anteriores: UN VIAJE DE 13.000 DÍAS y UNA LUZ EN NOCHEBUENA.

Lo que queda de este año 2024 promete ser emocionante en lo tocante a mi cine. Dos cortometrajes en ciernes y una posible película en los próximos meses. Los cortometrajes son un hecho cierto, la película ya no depende tanto de un servidor. Pero por poder, podría suceder.
En fin, que espero poder seguir rodando el resto de mis días con actores/amigos. La vida me va regalando la posibilidad de conocer a nuevos artistas y, algunos, acaban convertidos en verdaderos amigos. Sí, rodar con amigos es una bendición.
