Soñando en 35 mm.

Blog del director de cine Oscar Parra de Carrizosa

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Entre lo cotidiano y lo extraordinario: Qué es el «costumbrismo mágico» en mi cine

A lo largo de mi vida, ha surgido una pregunta recurrente: ¿Cómo defines exactamente el tono de tus películas? Tras el estreno de Gemma Galgani y ahora que estamos inmersos en la creación de Funeral de Payaso, y otros dos o tres trabajos más, he estado reflexionando sobre ese hilo invisible que cose toda mi filmografía.

Si tuviera que ponerle una etiqueta, diría que mi cine habita en el costumbrismo mágico. Pero, ¿qué significa esto a la hora de encender la cámara?

La textura de la realidad

El costumbrismo, en su definición más clásica, es el retrato fiel de los hábitos, el folclore y el día a día de una sociedad. Para mí, el cine debe oler a asfalto, a café recién hecho, a la casa de nuestros padres. La base de mis historias siempre es profundamente terrenal.

Para que la magia funcione en la pantalla, primero el espectador tiene que creerse la realidad que le presentas. Por eso le doy una importancia tan absoluta a los actores. Trabajar de forma recurrente con el talento de Laura Lebó, José Luis Panero, Alberto Mazarro, Mario Pérez-Roldán y la reciente incorporación de artistas como Diego Mendoza o Alberto Ramos, me permite anclar cualquier guion en una verdad innegable. Naturalmente actores como José Antonio Ortas o Pablo Pinedo son imprescindibles en mis mundos, aunque no pueda contar con ellos todo lo que yo quisiera por sus compromisos profesionales. Todos juntos, mis amigos en definitiva, aportan esa humanidad palpable y esos matices cotidianos que hacen que la historia respire.

Laura Lebó y José Antonio Ortas
Laura Lebó y José Antonio Ortas

Cuando irrumpe lo inexplicable

Sin embargo, la realidad estricta siempre se me queda un poco corta. El «costumbrismo mágico» nace en esa frontera exacta donde lo cotidiano se da la mano con lo espiritual, lo insólito o lo divino. No hablo de grandes efectos especiales de ciencia ficción, sino de lo extraordinario abriéndose paso en el salón de una casa común.

Si miramos atrás hacia Gemma Galgani, cuyo Director’s Cut estamos preparando para final de año, el concepto se hace evidente. Es la historia de una mística, sí, pero está contada desde el barro del día a día, desde el dolor físico, la familia y las limitaciones económicas de su época. Lo milagroso y el éxtasis no ocurren en el vacío, ocurren en mitad de la vida ordinaria. Esa es la chispa de mi cine.

Pablo Pinedo caracterizado como Papá Noel en ESA NOCHE EN BELÉN.
Pablo Pinedo caracterizado como Papá Noel en ESA NOCHE EN BELÉN.

Al final, mi objetivo como director es reducir los artificios y los costes innecesarios al mínimo para centrar los recursos en lo que de verdad importa: la emoción. Ya sea rodando la vida de una santa o día a día de un grupo de perdedores, el costumbrismo mágico es mi forma de recordaros que, si miramos con la atención suficiente, lo extraordinario siempre está escondido en los pliegues de la rutina.

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