Soñando en 35 mm.

Blog del director de cine Oscar Parra de Carrizosa

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EL EVANGELIO DE LA SERVILLETA

Hay historias que nacen en la intimidad de una mesa y se hacen grandes precisamente porque parecen pequeñas. Una servilleta, un vino compartido, un silencio incómodo… y de pronto lo que parecía un simple gesto cotidiano se convierte en revelación.

En El Evangelio de la servilleta, el nuevo cortometraje navideño de este 2025, vuelvo a ese territorio donde la fe y la duda se sientan juntas, donde lo humano y lo frágil son más elocuentes que cualquier sermón. No hay grandes prodigios ni escenarios espectaculares, solo un grupo de desconocidos alrededor de una mesa en Nochebuena. Y sin embargo, ahí sucede todo: la confesión, la herida, el recuerdo, la esperanza.

EL EVANGELIO DE LA SERVILLETA
EL EVANGELIO DE LA SERVILLETA

Me interesaba explorar cómo lo más trascendente puede aparecer disfrazado de lo más sencillo. Una vela que titila, un plato vacío. Lo sagrado se cuela en lo cotidiano como quien no quiere la cosa, y a veces basta con mirar de frente a otro ser humano para descubrir un milagro.

Donde la solemnidad encuentra obstáculos, la ligereza de una broma encuentra un pasadizo secreto.

El tono es cercano, con humor, porque la risa también abre puertas que la solemnidad no siempre sabe cruzar. Pero bajo esa ligereza palpita la pregunta de fondo: ¿Qué nos sostiene cuando todo lo demás se tambalea? ¿La fe, el recuerdo, la compañía? Quizá un poco de todo, quizá nada. Lo cierto es que, aunque lleguemos rotos, siempre habrá una mesa donde algo nos espera.

Mis actores: mis amigos

El reparto está hecho con amor, con amigos, con familia.

Laura Lebó – Su dulzura y naturalidad son como una luz que no se esfuerza por brillar, pero ilumina todo a su alrededor.

Alberto Mazarro – Su simpatía y humor son un regalo que rompe el hielo y abre el corazón, incluso en las escenas más densas.

José Luis Panero – Su contención es fuerza; en su silencio y medida, el espectador encuentra verdad.

Isabel Gómez-Escalonilla – Su contundencia y seriedad son anclas; su naturalidad, la corriente que lleva la historia con firmeza.

Jasón MatillaDesde el principio ha sido raíz y memoria de este camino navideño; su presencia es parte de la tradición que sostiene cada Navidad en pantalla mi cine.

Alberto Ramos – Su presencia llena el encuadre; su credibilidad hace que el público crea no solo en su personaje, sino en la historia entera.

Mario Pérez-Roldánfresco y auténtico, nos recuerda que la vida siempre se cuela en la ficción.

Alberto González – el clásico actor que está, cuando tiene que estar. Ni más, ni menos.

A todos, gracias por ser más que personajes: por ser presencia, por ser verdad, por ser luz.

El Evangelio de la servilleta es, en el fondo, una invitación: a estar, a escuchar, a dejarse ver. Porque a veces, lo más milagroso radica en lo simple; que nos recuerden que no estamos solos. O, al menos, tan solos.

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