LAS PROMESAS QUE ENTERRAMOS: cuando el tiempo no sepulta la esperanza
¡Rodamos! Nuevo cortometraje veraniego.
Hay historias que no necesitan fuegos artificiales ni giros imposibles para estremecer. “Las promesas que enterramos” es una de esas piezas que tocan lo esencial sin estridencias, apelando directamente a nuestra memoria más íntima: la infancia, la amistad, las heridas que el tiempo no cierra y los sueños que, aunque arrinconados, nunca mueren del todo.
La historia nace a partir de un hallazgo casual: un viejo libro de infancia, un mapa olvidado y dos amigos que deciden, ya adultos, desenterrar algo más que una caja. Lo que parecía un simple juego del pasado se convierte en una búsqueda vital que los lleva a reencontrarse con una tercera persona, con un tiempo distinto… y con ellos mismos.
Los años 90
Ambientada en los años noventa y con ecos de una infancia vivida en los sesenta y setenta, “Las promesas que enterramos” habla del valor de detenerse, de mirar atrás no para estancarse, sino para recuperar lo que nos hizo auténticos: la ilusión, los sueños, la amistad verdadera. Y también, por qué no, para cerrar viejas heridas que durante años se silenciaron.

El cortometraje está protagonizado por personajes cercanos, entrañables y profundamente humanos, que podrían ser nuestros vecinos, nuestros amigos, o incluso nosotros mismos. Porque todos, en algún momento, hemos enterrado promesas, esperanzas o versiones de nosotros que parecían haber quedado atrás.
Con una mirada cálida y nostálgica, “Las promesas que enterramos” no busca grandes gestos, sino pequeñas verdades. Es una invitación a reconectar con lo que fuimos, con lo que aún somos capaces de ser. Un homenaje a la memoria afectiva, al poder de la escritura, y a la belleza de las segundas oportunidades.

Muy pronto, este viaje emocional llegará a las pantallas. Y quizá, cuando termine, te impulse a buscar tu propio mapa. Porque a veces, lo más valioso que podemos desenterrar… es a nosotros mismos.

Como siempre, una idea maravillosa. Seguro que nos emociona y hace reflexionar al espectador, dejando esa sonrisa al terminar el cortometraje.
Excelente propuesta para una reflexión tan honda, que el cine a menudo ya apenas explora. Menos mal que siempre hay alguien que se interesa por temas como la amistad sin remilgos. ¡Muchas ganas de ver ya este nuevo trabajo!
Maravilloso es poder contar con artistas como tú, Laura Lebó y los compañeros José Luis Panero, Alberto Mazarro, José Antonio Ortas y Mario Pérez-Roldán para dar vida a los personajes que, hasta que vosotros los asumís, son tan solo tinta y papel. Bueno, también son ilusión, mucha ilusión, que es un poder enorme para lograr insuflar vida a estos personajes.
Así es y debe ser la verdadera amistad: sin remilgos. Te reitero el mensaje dado a Laura Lebó, sin vosotros, todo esto se reduce a tinta y papel. ¡Gracias!
¡Qué lujo participar en esta historia y con esta gente!
¡Y qué lujo contar con artistas excelentes y comprometidos como tú, amigo Alberto!
Buenos días, Oscar:
Me gusta mucho el trabajo que desarrollas en tu blog.
Quería aprovechar para preguntarte algo. Estoy desarrollando un trabajo sobre el cine de esa época y sus musas, entre ellas Violeta Cela, con la que quiero contactar, pero leo consternada en este blog que hace mucho que no se sabe nada de ella. Me gustaría hablar contigo para ver si podías facilitarme una forma de contactar con ella. ¿Podrías ayudarme? Quedo pendiente de tu respuesta, ¡gracias!.