Últimos retoques de guión.

Porque un guión es eso, una guía, no una biblia, estos días he estado retocándolo, añadiéndole algo más de brillo a los diálogos e incorporando algunos matices para enriquecer el resultado final.

El viernes me entrevisté con la actriz Estela Bercero. Con Estela he trabajado este año un par de veces, quedando tremendamente satisfecho de su rendimiento y profesionalidad.
Hará un buen papel en «El testamento», no me cabe la menor duda.
También he charlado con Marta Larrañaga, intérprete racial y con un dominio corporal envidiable.
No me canso de hablar con mis actores, de exprimir su inagotable creatividad. Disfruto una barbaridad.
Hay quién se dice director y presume de no querer a los artistas.
Algunos, incluso, han hecho de esa estúpida aversión, marca y estilo.
Pero es que, en realidad, no son directores.
Son, únicamente, tristes envidiosos del talento que irradian esos seres maravillosos, llamados actores.

Os dejo una fotografía de  uno de los interiores de la película, localizado en el estupendo pueblo de Chantada.

Parte del futuro salón parroquial de la película.

Parte del futuro salón parroquial de la película.

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