Cine, política y religión.

Se produce en nuestra profesión un hecho que no deja de llamarme la atención: la acusada significación política de los artistas.

Y digo que es curioso porque, en un trabajo como este, en el cual el público tiene mucho que decir y decidir sobre tu carrera, siempre he pensado que lo inteligente, lo correcto, es evitar significarse de un lado u otro.

Un artista no tiene que tener preferencias políticas ni religiosas. Tengo grandes amigos que se declaran, sin pudor alguno, abiertamente de izquierdas, otros, de derechas, otros anti-católicos (el mero hecho de ser anti algo ya me parece una soberana estupidez; deja a la gente en paz, coño), y todo ello me parecería bien si no fuese porque, tu jefe, que en nuestro caso es el público, tiene también su propia opinión y puede sentirse molesto o atacado.

Dice el gran José Sazatornil, en una reciente entrevista, que él tiene claras sus ideas políticas, pero no las de toda España, razón por la cual prefiere guardárselas para sí mismo.
Don José en un tipo inteligentísimo.

Habrá quien piense que esa significación le puede llevar a algo.
Efectivamente, así es, he escuchado en multitud de ocasiones a diversas personas, jurar que nunca irían a ver una película u obra de teatro en la que participase determinado artista.
Y es que, tal vez, antes de levantar el puño o estirar el brazo, debiésemos pensar que todo el mundo estamos enraizados de prejuicios y que detrás de cada declaración política (la mayor de las veces absolutamente estrafalaria y con tintes totalitarios terribles),  estamos perdiendo a un espectador y, señores, vivimos de esto.

Signifícate en tu profesión como excelente profesional, para hacer política ya está Schwarzenegger.

Pilar y Alfredo, ambos maravillosos actores.

Pilar y Alfredo, ambos maravillosos actores.

One thought on “Cine, política y religión.

  1. Estoy de acuerdo.Gente que en principio me caia bien y me gustaba como actuaba ahora no la puedo ni ver porque en todo lo que hace le veo un lado propangandistico y no me lo creo.Para que guste un actor debe ser creible y no ser el actor sino el personaje que representa y si se siginifica mucho prevalece el actor sobre el personaje….y las ideas del actor sobre las del personaje y a veces no funciona para quien lo ve.

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