Amanece, que no es poco.

Guillermo Montesinos me invita al pase especial de XX Aniversario de la película «Amanece, que no es poco».
Una vez en la Academia, veo a Enrique San Francisco, para quién estoy escribiendo el papel del Marqués en mi largometraje «El testamento».
Marta Fenollar, amiga a la par que directora de arte y figurinista, me lo presenta.
En menos de dos minutos, San Francisco diagnostica el cine español de estos últimos años, apura su cerveza y se marcha.
Una vez en la sala, Cuerda cuenta sus chascarrillos, don Manuel Alexandre, leyenda viva de nuestro celuloide, no dice una palabra. Ni falta que hace, su presencia lo es todo. Tengo un momento para echar de menos a nuestro querido Luis Ciges.
Enrique San Francisco se ha marchado.

El pase bien, la Filmoteca de Albacete ha tenido el detalle de tirar una nueva copia en 35mm.

Al final, de cena con Guillermo y Marta, reflexionamos… ¿Por qué se ha dejado de hacer este cine que llenaba las salas?

La respuesta, de verdad, casi prefiero no saberla… Qué aburrimiento de cine gafapasta.

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